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Centro de Atención Temprana y Educación Especial
  
  

El tono muscular

Es “un estado de tensión permanente de los músculos, de origen esencialmente reflejo, variable, cuya misión fundamental tiende al ajuste de las posturas locales y de la actividad general, y dentro del cual es posible distinguir de forma semiológica diferentes propiedades” (Barraquer Bordas).

Otra definición dada por Bettina Paeth en 2002, lo define como: “el tono se forma por agrupación de unidades motoras. En todos los músculos hay una base tonal constante de disponibilidad o preparación (readyness). Para realizar un movimiento (…) el tono ha de generarse de forma gradual y coordinada en los agonistas, antagonistas y sinergistas. El tono normal de una postura es los suficientemente alto para contrarrestar la fuerza de la gravedad y, al mismo tiempo, lo suficientemente bajo como para permitir el movimiento”.

En cuanto al tono muscular, a los bebés se les podrá clasificar como normo, hiper o hipotónicos.

El tono muscular muestra amplias variantes en el primer año de vida. Los recién nacidos suelen presentar un tono muscular elevado. Del primer al tercer día éste suele expresarse como una hipotonía generalizada. Para luego recobrar, poco a poco, su tono muscular en el cuarto y quinto día, donde alcanza valores máximos. Valores que siguen en los meses siguientes, en los que se puede apreciar muy poco balanceo de miembros y mínima extensibilidad de los mismos. Los brazos y las piernas se encuentran en flexión, siendo difícil su extensión; las manos, permanecen firmemente cerradas con el pulgar fuera de los demás dedos. Y en la cabeza encontramos una pasividad indirecta, es decir, se le “cae” hacia un lado porque aún no tiene control sobre ella.

Al finalizar el tercer mes y durante el cuarto mes, la situación descrita va cambiando progresivamente de modo que el tono muscular va descendiendo y el bebé cada vez aparece más flexible. Las manos ya se le abren con mayor facilidad, la cabeza permanece en la línea media durante más tiempo y cuesta menos esfuerzo flexionar o extender sus miembros.

Durante el tercer y cuarto trimestre (desde los 6 a los 12 meses) la tensión muscular sigue disminuyendo y la flexibilidad del niño, aumentando, existiendo una clara hipotonía fisiológica, hasta que, pasado el año, dicha extensibilidad disminuye y el tono se va adecuando para permitir las diferentes adquisiciones motoras de las etapas posteriores.

Antes de emitir cualquier juicio es importante tener en cuenta que:

Por un lado, existen lactantes con masas musculares consistentes – pequeñas o voluminosas- los cuales presentan elevada resistencia a la movilización pasiva, escaso balanceo y extensibilidad limitada y que, por otro lado, las características inversas se asocian con los lactantes de músculos poco consistentes.

Además, hemos de tener presente que el tono muscular varía según diversas circunstancias:
– con el sueño disminuye al máximo,
– las emociones influyen sobre él (un ambiente estresante hace que el tono del niño aumente),
– con el llanto se exalta,
– y existen variantes individuales dentro de la normalidad.

Estas observaciones nos hacen tener en cuenta que el niño hipotónico suele adaptar su masa corporal al lugar donde se encuentra, es menos inquieto y menos observador, con lo que tiene limitado su campo de experiencias. En ese sentido hay que actuar sobre él moviéndolo de su estado de adaptación corporal al terreno.

Sin embargo, los niños hipertónicos cuya consistencia muscular es elevada suelen presentar excesiva rigidez, lo que les dificulta, a menudo, los pasos adecuados para adaptarse al movimiento por sí mismos.

La persistencia de la pasividad directa (o resistencia a la movilización) en los miembros, especialmente en los superiores, es perjudicial porque impide al niño observar algo de real importancia para él y para su buen desarrollo: su propia mano.

Lo fundamental es apreciar qué patrones están fuera de los límites variables que se establecen para la normalidad, y entonces actuar en consecuencia.

Debemos evitar caer en el error de diagnosticar/tratar una hipotonía/hipertonía patológica, cuando en realidad puede tratarse de un niño hipo/hipertónico.