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Centro de Atención Temprana y Educación Especial
  
  
1- LA AUTOESTIMA EN NUESTROS HIJOS
    Cuando nos relacionamos con otras personas y en especial con nuestros hijos, no somos conscientes de la importancia que tiene todo lo que transmitimos. Prestamos mucha atención en cuidarles, protegerles, que no se enfermen, que coman lo que es debido, que aprendan a caminar, que aprendan a leer, y un largo etcétera. Pero a veces olvidamos una parte muy importante, la parte emocional; confiar en ellos y dejarles descubrir sus potencialidades, fomentar la seguridad en sí mismos, que construyan su concepto de persona, que aprendan quiénes son y aprendan a valorarse; es decir, desarrollar la autoestima de nuestros hijos.

    ¿Qué es la autoestima?

    La autoestima es la percepción evaluativa que hacemos de nosotros mismos. Nadie puede dejar de pensar en sí mismo y de evaluarse. Todos desarrollamos una autoestima suficiente o deficiente, positiva o negativa, alta o baja…. aunque no nos demos cuenta. Importa por tanto, desarrollarla de la manera más realista y positiva posible.

    ¿Cuáles son las bases de la autoestima?

    Las bases de la autoestima son el autoconcepto y la autoaceptación.

    El autoconcepto es la imagen que una persona tiene acerca de sí misma y de su mundo personal.

    La autoaceptación es el sentimiento de aprecio o de rechazo que acompaña a la valoración global que hacemos de nosotros mismos. Esta autovaloración se basa en nuestra percepción de cualidades concretas, como la habilidad para relacionarnos con los demás, la apariencia física, los rasgos de nuestro carácter, los logros que alcanzamos o las cosas materiales que poseemos.

    El Efecto Pigmalión:

    Hay un concepto en psicología que se conoce como “el efecto Pigmalión” y consiste en que las ideas que nos hacemos de la otra persona, formulan expectativas acerca del comportamiento de esa persona, en este caso, nuestro hijo, y los vamos a tratar de forma distinta de acuerdo con dichas expectativas. Los niños, al ser tratados de un modo concreto, tienden a responder como se espera de ellos, confirmando así las expectativas de los padres.

    La clave de este efecto es la autoestima, pues las expectativas que nos formulamos sobre nuestros hijos, pueden funcionar como un refuerzo positivo o negativo de su autoconcepto o autoestima, lo cual influirá en el desarrollo del niño.

    Me gustaría terminar este artículo con un cuento para reflexionar, espero que os guste.

    “Su madre se había marchado por la mañana temprano y los había dejado al cuidado de Marina, una joven de dieciocho años a la que a veces contrataba por unas horas para hacerse cargo de ellos a cambio de unos pocos pesos.
    Desde que el padre había muerto, los tiempos eran demasiado duros como para arriesgar el trabajo faltando cada vez que la abuela se enfermaba o se ausentaba de la ciudad.
    Cuando el novio de la jovencita llamó para invitarla a un paseo en su coche nuevo, Marina no dudo demasiado. Después de todo los niños estaban durmiendo como cada tarde y no se despertarían hasta las cinco.
    Apenas escucho la bocina cogió su bolso y descolgó el teléfono. Tomó la precaución de cerrar la puerta del cuarto y se guardó la llave en el bolsillo. Ella no quería arriesgarse a que Pancho se despertara y bajara las escaleras para buscarla, porque después de todo tenía solo seis años y en un descuido podía tropezar y lastimarse. Además, pensó, si eso sucediera, ¿cómo le explicaría a su madre que el niño no la había encontrado?
    Quizás fue un cortocircuito en el televisor encendido o alguna de las luces de la sala, o tal vez una chispa en el hogar de leña; el caso es que cuando las cortinas empezaron a arder el fuego rápidamente alcanzo la escalera de madera que conducía a los dormitorios.
    La tos del bebé debido al humo que se filtraba por debajo de la puerta lo despertó. Sin pensar, Pancho saltó de la cama y forcejeó con el picaporte para abrir la puerta pero no pudo.
    De todos modos, si lo hubiera conseguido, él y su hermanito de meses hubieran sido devorados por las llamas en pocos minutos.
    Pancho gritó llamando a Marina, pero nadie contestó su llamada de auxilio. Así que corrió al teléfono que había en el cuarto (el sabia como marcar el numero de su mama) pero no había línea.
    Pancho se dio cuenta que debía sacar a su hermanito de allí. Intento abrir la ventana que daba a la cornisa, pero era imposible para sus pequeñas manos destrabar el seguro y aunque lo hubiera conseguido aun debía soltar la malla de alambre que sus padres habían instalado como protección.
    Cuando los bomberos terminaron de apagar el incendio, el tema de conversación de todos era el mismo:
    “¿Como pudo ese niño tan pequeño romper el vidrio y luego el enrejado con el perchero?
    ¿Como pudo cargar al bebe en la mochila?
    ¿Como pudo caminar por la cornisa con semejante peso y bajar por el árbol?
    ¿Como pudo salvar su vida y la de su hermano?”
    El viejo jefe de bomberos, hombre sabio y respetado les dio la respuesta:
    – Panchito estaba solo… No tenía a nadie que le dijera que no iba a poder.”

    Jorge Bucay.

2- NORMAS Y LIMITES.
La educación de los hij@s no es una tarea fácil y ninguna persona ha tenido una asignatura en su vida en la que se le haya enseñado a educar. De hecho, la mayoría aprendemos a base de probar, de “intuición” o de cómo nuestros padres nos han educado a nosotros.

Para convivir toda sociedad necesita unas normas. La familia constituye el primer grupo social al que pertenece el niño/a, en el que aprende a convivir.

El establecimiento de normas y límites en el contexto familiar supone uno de los factores de protección más significativos para reducir la probabilidad de aparición de conductas de riesgo, tanto en la infancia como en la adolescencia.

El papel de los padres en este ámbito se centra en establecer y aplicar unas normas claras, pertinentes y razonables. El abanico de posibilidades a la hora de inculcar esas normas en nuestros hij@s abarca desde la total permisividad hasta un control absoluto. Entre un extremo y otro existe un modelo que deja espacio para la libertad, y que supone educar a los hij@s en la capacidad para tomar decisiones y para actuar de forma responsable ante los diferentes retos de la vida cotidiana.

Este modelo defiende que los límites y las normas son fundamentales porque:

• Otorgan a los hij@s sentimientos de seguridad y protección.

• Los hij@s van creando sus propios referentes y van adquiriendo unas pautas de lo que es y no es válido, lo cual les ayudará a ir conformando su propia escala de valores.

• Ayudan a lograr una convivencia más organizada y promueven el sentido del respeto hacia los demás y hacia uno mismo.

• Preparan a los hij@s para la vida en una sociedad que se rige por restricciones y obligaciones, que deberán aprender a cumplir, por el bien de todos.

• Ponen restricciones y límites al comportamiento de los hij@s y les ayudan a desarrollar, de forma progresiva, la tolerancia a la frustración, es decir la capacidad para poder asimilar el sentimiento de frustración que provocará el hecho de que no siempre les salgan las cosas como les gustaría.

Dentro de la educación de nuestros hijos, y para poder establecer de manera correcta normas y límites, hay un aspecto fundamental: la firmeza.

Ser firmes no significa ser autoritarios ni ser demasiado exigentes. Es necesario tener en cuenta varias cosas para actuar con firmeza:

En primer lugar, necesitamos dar órdenes claras y concisas a nuestros hij@s y no repetirlas muchas veces. Estas órdenes deben ser comprensibles para los niñ@s (estar expresadas en un lenguaje adecuado a su edad y con términos conocidos por ellos).

Deben ser un número reducido y deben darse de una en una y suficientemente espaciadas en el tiempo. Si le damos una cadena de órdenes, cuando realice la primera ya no se acordará de las siguientes.

En segundo lugar, es fundamental reforzar positivamente cuando el niñ@ actúa correctamente, pero también es muy importante poner un castigo si la orden no se lleva a cabo. En este sentido, muchas veces no son necesarios castigos grandes, sino desconectar en ese momento la tele.

Hay que dar márgenes para el cumplimiento de normas. A cualquiera de nosotros le enfadaría si de repente alguien nos dijese que tenemos que dejar de ver una película e irnos a la cama. De ahí que sea adecuado adelantar la norma y avisar de su proximidad.

En tercer lugar, se deben cumplir las amenazas. Muchas veces les decimos a los niñ@s que se van a quedar sin “play” o sin ir al fútbol, pero en el momento de la verdad no se cumple, esto es totalmente contrario a la firmeza. Por ello, si pensamos que no vamos a poder cumplirlo, es mejor no amenazar.

Parece sencillo poder aplicar la firmeza, pero en realidad no es una tarea fácil. El mantenerse firmes requiere mucha tranquilidad y paciencia por parte de los padres y a veces incluso tenemos que recurrir a tener nuestros espacios para desahogarnos o tranquilizarnos. Si no disponemos de espacios para desconectar un momento como padres, no va a ser fácil aguantar el tirón.

El hecho de mantener la firmeza en nuestras familias va a traer beneficios en nuestros hij@s, sin duda. Su autoestima y su propia seguridad personal requieren de unos padres que pongan límites en casa y éstos se lleven a cabo. El saber qué pueden hacer y qué no, y que esas reglas sean estables, les aporta estabilidad y seguridad personal.

3- HABILIDADES SOCIALES
    Las personas nos comportamos de modos distintos en nuestras relaciones con los demás:

    Hay quienes se comportan de forma «agresiva», como auténticos y fieros «leones»: Suelen gritar mientras hablan, insultan y fastidian a los demás, amenazan si no se tiene en cuenta su opinión y quieren llevar siempre la razón.

    También hay quienes se comportan de forma «pasiva» o «tímida«, como si fuesen indefensos y temerosos «ratones»: No suelen hablar mucho, no miran a la cara mientras hablan, creen que su opinión no interesa, si no respetan sus derechos, se callan y les cuesta mucho decir «NO» a lo que no les conviene.

    Finalmente, hay quienes se comportan de una forma «positiva» o «asertiva», como personas auténticas: Dicen lo que piensan con sinceridad y con buenos modos, escuchan a los demás, comunican sus alegrías y sus dificultades, defienden sus derechos sin meterse en peleas, saben decir «NO» sin sentirse culpables, en fin, se desenvuelven bien en las relaciones interpersonales.

    Estas últimas personas tienen buenas «habilidades sociales», es decir, saben relacionarse con los demás de forma positiva, respetando sus derechos y haciendo valer los propios. La asertividad no tiene nada que ver con la necesidad de aprobación. La persona asertiva expresa sus opiniones aunque esto implique desacuerdos con otras personas. La persona asertiva es socialmente habilidosa, segura de sí misma, de agradable trato, no hiere a los demás con su comportamiento, pero tampoco permite que la hieran. Controla su conducta buscando la eficacia y obtención de las metas fijadas manteniendo y expresando sus ideas, sin menospreciar las opiniones, sentimientos o derechos de otras personas, aunque sean contrarios a los suyos.

    Todos estos estilos tienen sus respectivas ventajas e inconvenientes a corto y a largo plazo. Sin embargo, mientras que los dos primeros tienen más beneficios a corto plazo (los agresivos consiguen lo que quieren y los pasivos no se “meten en líos) a largo plazo sus consecuencias no son tan atrayentes (los agresivos son evitados y los pasivos no tomados en cuenta). Tal vez, las personas asertivas no tengan tan buenas consecuencias a corto plazo porque en algunas ocasiones su opinión confronta con la de los demás, pero a largo plazo las personas asertivas tienen bien establecidos los límites personales y son respetadas.

    Tener habilidades sociales nos permite comportarnos de forma positiva o «asertiva», llevarnos bien con los demás y aumentar nuestra autoestima, es decir, el sentimiento de que somos importantes, de que somos capaces de resolver los problemas, de que… valemos mucho.

    Para actuar con una conducta positiva o «asertiva»:

    – Piensa qué es lo que quieres decir, hacer.
    – Piensa en las consecuencias que puede tener tu conducta.
    – Actúa (diciendo o haciendo) respetando los derechos de las otras personas.
    – Mira a la cara de las personas con las que estás hablando.
    – La cara y las manos acompañan con gestos lo que se está diciendo.

    Me gustaría compartir con vosotros este cuento para reflexionar, espero que os guste.

    “Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro. Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo.

    En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café.

    Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mirando a su hija le dijo: “Querida ¿qué ves?” “Zanahorias, huevos y café” fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias, ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Después de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó: ¿Que significa esto, padre? Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: el agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente:

    * La zanahoria llegó al agua fuerte, dura, soberbia; pero después de pasar por el agua hirviendo se había puesto débil, fácil de deshacer.

    * El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido

    * Los granos de café, sin embargo eran únicos: después de estar en agua hirviendo, habían cambiado el agua.

    * ¿Cual eres tu hija? – Le dijo. – Cuando la adversidad llama a tu puerta; ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte, pero cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?

    * ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable y un espíritu fluido, pero que después de una muerte, una separación, un despido, una piedra en el camino se vuelve duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero eres amargada y áspera, con un espíritu y un corazón endurecido.

    * ¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas en forma positiva, sin dejarte vencer y haces que las cosas a tu alrededor mejoren ante la adversidad para que exista siempre una luz que ilumine tu camino y el de la gente que te rodea.”

    LAS HABILIDADES SOCIALES SE APRENDEN; SI VES QUE PUEDES MEJORAR TUS HABILIDADES PARA RELACIONARTE CON LOS DEMÁS, NO LO DUDES, INTENTA APRENDERLAS.

4- APRENDER A RELAJARSE
    La Relajación es una técnica que se utiliza en Psicología para reducir el estrés y controlar la ansiedad.

    Los dos mayores teóricos de la relajación son sin duda Jacobson y Schultz, que han dado su nombre a dos métodos, ampliamente utilizados por todo el mundo.

    El método de Jacobson nos propone aprender a relajarnos contrayendo nuestros músculos para luego relajarlos. Estos ejercicios donde se alternan contracción y distensión conllevan un alivio de nuestro sistema nervioso y de los músculos que utilizamos en nuestras actividades cotidianas.

    Por otra parte, el método Schultz nos propone utilizar las imágenes mentales que favorecen la distensión física. Yo puedo imaginar, por ejemplo, que una ola de mar arrastra mi cuerpo progresivamente de los pies a la cabeza dejando cada uno de mis miembros en estado de relajación y de bienestar.

    Aprender a relajarse es una habilidad que necesita práctica antes de que pueda ser realizada correctamente.

    Si aún no sabes cómo relajarte, te proponemos algunos ejercicios de relajación para ayudarte. Estos ejercicios deberían llevarte alrededor de 15-20 minutos, sin embargo, si tienes sólo cinco minutos, cinco minutos es siempre mejor que nada.

    Este método también lo podemos utilizar con los niños. Enseñando a los niños a relajarse desde una edad temprana, les enseñamos unas sanas costumbres que no olvidarán jamás. Cuando lleguen a la adolescencia, y después a adultos, sabrán utilizar la relajación para disminuir la tensión que entraña su vida ajetreada, y a manejarse con calma y eficazmente en todo tipo de situaciones.

    ¡Vamos a empezar!

    1. Encuentra un lugar tranquilo y relajante. Elige un lugar donde no te molesten y una silla cómoda.

    2. Despeja tu mente. Trata de aliviar tu mente de todas las preocupaciones o pensamientos que te agobien y concédete tiempo para la relajación, tiempo para ti.

    3. Practica la respiración lenta. La respiración es un factor importante en toda sesión de relajación. Saber respirar profundamente es el primer paso para una buena relajación. Para ello, debes tomar aire por la nariz durante varios segundos (es lo que llamamos inspiración) y a continuación expulsar lentamente este aire por la boca (es lo que llamamos espiración). Repite varias veces este ejercicio (5 o 6 veces) y deja que tu respiración fluya sin problemas.

    Imagínate que la tensión sale de tu cuerpo cada vez que expulsas el aire. Sigue respirando despacio y verás cómo al tomar aire por la nariz se hincha tu abdomen y al expulsar el aire se deshincha. Continúa así durante unos minutos y disfruta de tu respiración.

    4. Relaja los músculos. Ahora, has de empezar a tensar y destensar los músculos de tu cuerpo. La finalidad de este ejercicio es tomar conciencia de la sensación de relajación muscular cuando aflojas la tensión de tus músculos. Para ello, has de tensar los músculos durante 10 segundos y a continuación soltar la tensión durante 10 segundos para permitir que se aflojen o relajen.

    Ahora, comienza a relajar los músculos en el siguiente orden:

    Manos: Cierra la mano poco a poco hasta apretar el puño, luego suelta la tensión y siente la relajación. Haz lo mismo con la otra mano.

    Antebrazos: Dobla la mano hacia abajo con la muñeca (como si estuvieras tratando de tocar la parte inferior de tu brazo), luego relájalo. Haz lo mismo con el otro antebrazo.

    Brazos: Dobla el codo y tensa el brazo. Siente la tensión en la parte superior del brazo y luego, relájalo. Haz lo mismo con el otro brazo.

    Hombros: Levanta el hombro como si trataras de tocar tu oreja con él. A continuación, relájalo. Haz lo mismo con el otro hombro.

    Cuello: Estira suavemente el cuello hacia la izquierda, gira hacia adelante, después a la derecha y hacia detrás completando despacio el giro mientras notas la tensión. Vuelve a la posición original y siente la relajación.

    Frente y cuero cabelludo: Levanta las cejas y después bájalas hacia su posición original aflojando la tensión. Siente la relajación.

    Ojos: Arruga los ojos y siente la tensión. A continuación, suelta la tensión y siente la relajación.

    Mandíbula: Aprieta los dientes (para tensar los músculos de la mandíbula) y a continuación deja de apretar y siente la relajación.

    Lengua: Presiona tu lengua contra el paladar, luego relájala soltando la presión.

    Pecho: Inspira profundamente para llenar tus pulmones. A continuación, expulsa lentamente el aire por la boca y relaja el pecho.

    Estómago: Inspira profundamente apretando los músculos. A continuación relájalos soltando el aire.

    Parte superior de la espalda: Echa los hombros hacia atrás con los brazos estirados, luego relájalos volviendo a la posición inicial.

    Parte baja de la espalda: Mientras estás sentado o sentada inclina tu cabeza y la parte superior de la espalda hacia adelante, deslizando la espalda en un arco suave y tensando esta parte baja de la espalda. Luego relájala volviendo a la posición inicial.

    Nalgas: Aprieta las nalgas, luego relájalas.

    Muslos: Mientras estás sentado empuja los pies firmemente contra el suelo, luego relájate soltando la tensión.

    Pantorrillas: Levanta los dedos de los pies del suelo (hacia las espinillas), luego relájalos volviendo a la posición original.

    Pies: Arquea suavemente los dedos hacia abajo de manera que estén presionando en el suelo, luego relájalos volviendo a su posición original.

    5. Ahora, disfruta la sensación de relajación. Ahora que ya has relajado todos los músculos de tu cuerpo, sigue respirando lentamente y disfruta de la sensación de relajación.

5- INTELIGENCIA EMOCIONAL
    QUE ES LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

      La Inteligencia Emocional es un concepto relativamente nuevo, pero que ha entrado con mucha fuerza y se aplica en muchos ámbitos de la vida. Hasta hace poco la inteligencia de una persona se media por su cociente intelectual, pero hoy sabemos que el éxito personal y/o profesional depende del manejo de nuestras emociones.

      El psicólogo norteamericano Daniel Goleman define la Inteligencia Emocional como “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos, y de manejar bien las emociones en nosotros mismos y en nuestras relaciones.”

      Según Daniel Goleman, las personas emocionalmente inteligentes desarrollan una serie de actitudes: muestran automotivación, expresan y conocen sus emociones y reconocen y valoran las de los demás, son perseverantes a pesar de las dificultades y los obstáculos de la vida, poseen autocontrol sobre los impulsos y los deseos de compensación emocional, tienen empatía y comprensión ante las necesidades de los otros, y mantienen la esperanza y el positivismo.

    COMPONENTES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

    1.- Autoconocimiento emocional: es la conciencia de uno mismo. Darse cuenta de las propias emociones y cómo nos afectan. Percibir lo que estamos sintiendo en el mismo momento que ocurre es básico para su control.

    2.- Autorregulación o autocontrol emocional: es la capacidad para controlar y manejar adecuadamente las emociones. El control de las emociones es fundamental ya que permite influir positivamente en los estados emocionales negativos, disminuyendo la ansiedad y el estrés, lo que supone una recuperación mucho más rápida de las contrariedades de la vida que si nos dejamos llevar por sentimientos nefastos. Controlar las emociones no significa que las reprimamos, hemos de ser capaces de canalizarlas de forma apropiada para mantenernos en equilibrio en la situación que lo requiera.

    3.- Automotivación: es la capacidad para motivarse a uno mismo dirigiendo todo el potencial de que se dispone hacia un objetivo.

    4.- Empatía o reconocimiento de emociones ajenas: es la capacidad para apreciar las emociones en los demás, reconociéndolas y percibiendo claramente los deseos y necesidades implicados. Practicar la empatía supone darse cuenta que no siempre se tiene razón, y que no pasa nada por aceptarlo y reconocerlo. Hace falta escuchar con cuidado sin dejarse llevar por las primeras impresiones, interpretando las señales no verbales; la expresión del rostro, los gestos y el tono de voz. Por otra parte, cuanto más autoconciencia emocional tengamos, mayor será la capacidad que tendremos para la empatía; es decir, cuanto más comprendemos los propios sentimientos, más facultados estamos para comprender los sentimientos ajenos.

    5.- Habilidades sociales o relaciones interpersonales: determinan la capacidad para relacionarse con los demás.

    EDUCAR LAS EMOCIONES

    El manejo de las emociones se puede aprender, por lo tanto podemos desarrollar la Inteligencia Emocional de l@s niñ@s desde edades tempranas, y así podrán resolver dificultades relacionadas con sus propios sentimientos y con los de los demás. Para fomentar la Inteligencia Emocional en l@s niñ@s, debemos tener en cuenta las siguientes consideraciones:

    • Ponernos en el lugar del niñ@.
    • Preguntarle y escucharle.
    • No reprocharle que tenga emociones negativas. La tristeza es tan natural como la alegría.
    • Ayudarle a identificar y canalizar sus emociones.
    • Enseñarle a controlarlas. Incentivar su curiosidad.
    • No reprimirle cuando intente aprender algo por sí mismo.
    • Corregirle siempre que cometa faltas y decirle que no cuando haya que hacerlo.
    • Premiar sus logros y alimentar su motivación.
    • Fijarle pequeñas metas y estimular su deseo de lograr algo..

6- MIEDOS INFANTILES
      El miedo es una emoción que pone en juego un conjunto de reacciones esenciales para la supervivencia del individuo y de la especie. Las situaciones y objetos que desencadenan estas reacciones de miedo se modifican con la edad y tienen algo que ver con el sentimiento de supervivencia en cada momento evolutivo, en función de las capacidades que se han adquirido.

      Por este motivo los miedos infantiles están íntimamente relacionados con el estado de extrema dependencia en el que nace un niño; estado que le hace altamente dependiente de la madre y del entorno. Por ello muchos de los miedos infantiles van cambiando y modificándose con la edad, a medida que el niñ@ va cubriendo las etapas más importantes de su desarrollo.

    EVOLUCION DE LOS MIEDOS EN EL CURSO DEL DESARROLLO

    En el periodo de 6 a 18 meses serán “miedos normales” el miedo de los desconocidos, a ser abandonado, a la oscuridad, a la soledad y miedo de personas y lugares no comunes.

    En el periodo de 2/3 años a 6/7 años son normales los miedos a quedarse solo en la oscuridad, a personajes fantásticos como monstruos, fantasmas, brujas, etc., miedo de animales, miedo a fenómenos naturales (agua, fuego, tormentas), miedo de ciertas personas (médico, dentista, extranjeros, etc.), miedo de la muerte.

    Entre los 6/7 años y los 12 años los miedos más frecuentes son miedo al colegio, a la relación con los demás, a los accidentes, a la muerte de los padres, miedo a la muerte.

    Entre los 12 y los 18 años, los miedos más frecuentes son miedo a la escuela, a la relación con el otro sexo, a la actividad sexual, a la fealdad o al fracaso escolar.

    La naturaleza de los miedos se modifica a lo largo de la evolución, en primer lugar son más globales, implican una supervivencia sea física o psíquica, con un miedo fundamentalmente dirigido a evitar su destrucción.

    Lentamente y de forma progresiva los miedos van evolucionando hacia implicar solo funciones o partes de su persona, son miedos a fracasos no comportan una destrucción global como los primeros.

    Hacia los 7/8 años los miedos corrientes se atenúan o desaparecen, gracias a que el niño constata que determinadas situaciones, personas u objetos que le daban miedo no constituyen en sí mismas ningún peligro. Por otra parte su elaboración mental es más compleja y dispone de mecanismos de defensa más elaborados para defenderse de sus temores.



    AHORA BIEN, ¿CUÁNDO NOS ENCONTRAMOS, ENTONCES, ANTE LA PATOLOGÍA?

      Los miedos son habituales en la infancia. Hablaremos de patología cuando un miedo específico se asocia a una conducta de evitación, produciendo un daño en la adaptación personal o en la relación social del niño.

      Esto puede ocurrir por diversos motivos:

      - vulnerabilidad de quién los padece
      – experiencia propia y ajena
      – transmisión directa de padres a hijos

      La valoración de lo que es peligroso, depende del contexto familiar. La influencia de los padres en la aparición del miedo y en la génesis de las fobias, puede observarse de diferentes formas:

      -un padre puede presentar una fobia (animales, tormenta, etc.) que se transmitirá directamente al niño, a través de sus reacciones verbales o su estar físico.

      -los padres, a través de la sobreprotección, evitan al niño, que se enfrente a situaciones que no son peligrosas en sí mismas. El niño no está, entonces, nunca en contacto con situaciones que le permitan familiarizarse con un cierto riesgo y adquirir un dominio de sí mismo.

      -un padre puede enfrentar al niño a una situación a la cual este no está ni preparado ni tiene capacidad de superar, por ejemplo: a nadar, si tiene miedo al agua o acariciar a un perro, que le da miedo; esta actitud aumenta el miedo, genera fobia, en lugar de atenuarla.



    RECOMENDACIONES

    Ante todo, hay que mantener una actitud de serenidad y diálogo, nunca reírse de ellos, ni ridiculizarlos, ni amenazarlos, ni asustarlos más para que obedezcan.

    Animarles a que los enfrenten contándoles historias de miedos pasados y vencidos por los mismos niños, los padres u otros conocidos; leer cuentos cuyos personajes tengan ingeniosas ideas para resolverlos; ayudarles a reconocerlos como productos de su mundo interno que no suponen un peligro real para su supervivencia, pero que hay que lidiar con ellos; mostrarles que pueden estar conectados con situaciones reales de su vida cotidiana que unos desean y otros tratan de evitar como cambios familiares, la pérdida de seres queridos, el nacimiento de hermanos, las rivalidades con ellos, el inicio escolar, y el propio “hacerse mayor”. Procurar que no vean películas y situaciones con contenidos e imágenes dramáticos (como a veces vemos en algunas noticias, anuncios de películas,…) y si son para niños, acompañarlos verbalizando la situación.

    Hay veces que, en lugar del miedo, aparecen “quejas somáticas” del tipo dolor de barriga, dolor de cabeza… que pueden estar sustentadas en las mismas causas.

    Y, por último, hay que tener una dosis de paciencia y otra de confianza para acompañarlos en la gran aventura de la vida.

7- PADRES DIVORCIADOS. CÓMO AYUDAR A NUESTROS HIJOS
      Esta es probablemente una de las preguntas más frecuentes que se hacen los padres que están pensando en divorciarse. ¿Estará nuestro hijo mejor si permanecemos casados? No hay una respuesta sencilla a esta pregunta. Un hijo estará mucho mejor en una familia con unos padres felizmente casados, que se quieran y amen a sus hijos. Desgraciadamente, también reconocemos que los padres que discuten y se insultan, especialmente delante de sus hijos, ponen en peligro la evolución de los mismos. Si el divorcio conlleva una disminución de las discusiones entre los padres, y en concreto si las discusiones se producen delante de los hijos, entonces puede ser muy beneficioso para ellos. Sin embargo, si los padres se divorcian y continúan discutiendo e involucran a sus hijos en esas discusiones, entonces el niño tiene que hacer frente al divorcio y a las continuas discusiones. Esta es la peor situación en la que puedes poner a tu hijo.

      El bienestar de tus hijos depende de lo que suceda tras el divorcio. Obviamente, no puedes prever completamente qué va a pasar entre vosotros después del divorcio. Sin embargo, está claro que la adaptación de tu hijo al divorcio será mejor, menos traumática, más fácil si los padres llegáis a ser «Compañeros perfectos» (seguir siendo amigos y compartir las decisiones sobre los hijos) o «Colegas cooperativos» (no seguir siendo amigos pero cooperar por el bien de los hijos) en lugar de otras posibilidades.



    CONDUCTAS POSITIVAS DE LOS PADRES TRAS EL DIVORCIO

    • Mantener una relación sociable y amigable con su ex pareja.
    • No someter a los hijos a numerosos cambios como resultado del divorcio. Los padres deben procurar mantener a sus hijos en la misma escuela y continuar viviendo en la misma casa.
    No discutir ni pelear con su ex pareja delante de los hijos. Es el factor más importante relacionado con la manera en que los hijos se adaptan a vivir separado de sus padres. Está directamente relacionado con el nivel de adaptación del niño a la nueva situación familiar.
    • Es muy importante una disciplina consistente. Ambos padres deberían utilizar métodos para disciplinar que sean similares y apropiados para la edad del niño. Se debe tener el mismo límite en lo que es “conducta aceptable del niño” en los dos hogares en los que va a vivir.
    • No usar a los niños como mensajeros en la comunicación de los padres.
    • No usar a los niños como espías para saber cosas sobre la vida de su ex pareja.
    • No hablar negativamente del padre o la madre delante de sus hijos.
    • Recordar que su ex pareja ante todo es el padre o madre de su hijo.
    • Es mejor para el hijo tener una base consistente y continua de visitas del padre que no vive con ellos.
    • Permitir que los abuelos se relacionen estrechamente con sus nietos, pero dejen muy claro que la máxima autoridad sois vosotros.
    • Aseguraos de que los niños entiendan que los padres le siguen queriendo.
    Hablar con los hijos sobre el abandono. Garantizarles que a pesar de ser necesarias las ausencias, el padre que no se queda siempre regresará.
    • Desculpabilizar a los hijos de la separación o el divorcio, mostrándoles que ellos con sus conductas no son culpables, que lo que no funcionó fue la relación de los padres como pareja conyugal.
    • Aclarar la situación y relación que los hijos tendrán con el padre que deja el hogar; si los visita, es necesario que estas visitas sean puntuales y regulares.
    • Explicar a los padres que cualquier manifestación de inestabilidad del niño (mojar la cama por la noche, comportamiento agresivo o irritable, demasiadas travesuras, bajo rendimiento en la escuela, falta de apetito, cambios bruscos en sus patrones normales de conducta, enferma constantemente), es debida a que no están conformes con la situación y tratan de llamar la atención; los padres deben hablar con ellos y tranquilizarlos, ayudarles a aceptar la situación y rodearlos de una atmósfera de Cariño y Seguridad.
    Los niños pequeños requieren además del fin de semana visitas cortas entre semana, en las cuales el padre se acerque a su entorno y comparta sus rutinas: parques, merienda, llevarle a una actividad extraescolar. Es necesario que el padre e hijo desarrollen un vínculo afectivo. Además es importante que el padre se acerque a la rutina del niño, se responsabilice de aspectos del día a día y evite que sus visitas sean exclusivas de planes de diversión.
    • Comunicar a los padres que ante situaciones problemáticas que les desbordan y no controlan, deben buscar ayuda profesional.


    Los cuentos son un buen recurso psicopedagógico para hablar con los niños y ayudarles a comprender lo que es el divorcio. Me gustaría compartir con vosotros el cuento de la tortuga. Espero que os sea de utilidad.

    ” Érase una vez una tortuga de tierra llamada Duna que vivía en la arena. Le encantaba dar paseos por el campo y tumbarse al sol en la playa. Lo hacía a diario. También le gustaba excavar túneles y los cangrejos eran su animal favorito.
    Cerca de allí, en el Océano, había una tortuga de mar llamada Patricio, que vivía en la profundidad del mar y disfrutaba nadando en las olas.

    Un día Duna, la tortuga de tierra, buscando y rebuscando cangrejos llegó hasta la orilla del Océano, al mismo tiempo que Patricio, la tortuga de mar, nadó hasta las aguas menos profundas de la playa para poder sacar la cabeza de debajo del agua y contemplar el cielo azul. De pronto Patricio y Duna cruzaron sus miradas y se enamoraron. Patricio nunca había visto una tortuga de tierra y su aspecto diferente le pareció muy atractivo. Lo mismo le sucedió a Duna al ver el caparazón azulado de Patricio.

    Las dos tortugas decidieron casarse. Durante un tiempo vivieron en la orilla del Océano para que Duna pudiera calentarse en la arena y Patricio permanecer en las aguas poco profundas.

    Pronto tuvieron dos bebés tortugas Tommy y Tina, que se parecían a su padre y a su madre. Les encantaba tanto nadar en el Océano con su padre Patricio como tomar el sol en la arena como su madre Duna. Pero de pronto algo falló. Duna cada vez pasaba menos tiempo en la orilla del Océano y Patricio se pasaba el día nadando en aguas profundas. Además cuando estaban juntos discutían y se peleaban. Llegado el momento Patricio y Duna decidieron que ya no querían vivir más juntos.

    Tommy y Tina estaban muy tristes. Querían estar con papá y mamá todo el día ya que amaban a los dos por igual. Tommy estaba muy enojado y gritaba sin parar y Tina estaba todo el día dentro de su caparazón.

    Un día decidieron pedir ayuda al búho sabio que siempre daba buenos consejos. Y esto fue lo que hablaron.

    “¿Puedes conseguir que papá y mamá vuelvan a estar juntos?”

    “A veces las tortugas de mar y las tortugas de tierra discuten porque son dos especies distintas y con hábitos distintos. La tortuga de tierra se siente triste en el mar y la tortuga de mar se siente triste en la tierra. ¡Es preferible que cada cual viva donde es feliz! Pero vosotros, Tommy y Tina sois medio tortuga de tierra y medio tortuga de mar, así que podéis vivir en los dos sitios. Podéis vivir tanto con papá como con mamá”.

    Y eso es lo que hicieron Tommy y Tina. Descubrieron muchos amigos y querían a papá y a mamá. Se convirtieron en una especie de tortuga nueva, capaz de vivir en tierra firme y en el mar. “

8- LA ADOLESCENCIA
      Por adolescencia solemos entender la etapa que se extiende desde los 12-13 años hasta aproximadamente el final de la segunda década de la vida. Se trata de una etapa de transición en la que ya no se es un niño, pero en la que aún no se tiene el estatus de adulto. Es lo que Erikson (1968) denominó “moratoria social”, un compás de espera que la sociedad da a sus miembros jóvenes mientras se preparan para ejercer los roles adultos.

      Es preciso hacer una distinción entre dos términos que tienen un significado y un alcance muy distinto: pubertad y adolescencia. La pubertad es el conjunto de cambios físicos que a lo largo de la segunda década de la vida transforman el cuerpo infantil en cuerpo adulto con capacidad para la reproducción. La adolescencia es un periodo psicosociológico que se prolonga varios años y que se caracteriza por la transición entre la infancia y la adultez.

      Durante la adolescencia se producen tanto cambios físicos, como cambios emocionales y cambios mentales.
      Los cambios físicos que se producen en la pubertad, suelen traer consigo preocupaciones sobre su “imagen” y su aspecto físico.

    Las diferencias de tiempo entre unos chic@s y otros pueden dar lugar a preocupaciones: los que tardan más (especialmente los varones) pueden sentirse inferiores ante algunos compañeros y dejar de participar en actividades físicas o deportivas; las chicas que se desarrollan primero pueden sentirse presionadas a entrar en situaciones para las que no están preparadas emocional ni mentalmente.

    Sea cual sea su velocidad de desarrollo muchos adolescentes tienen una visión distorsionada sobre si mismos y necesitan que se les asegure que las diferencias son perfectamente normales.

    Esta etapa supone cambios rápidos del estado emocional, en la necesidad mayor de privacidad, y una tendencia a ser temperamentales. Algunos adolescentes incluso llegan a preocuparse en exceso de su rendimiento escolar, su apariencia, desarrollo físico y popularidad, la posibilidad de que fallezca un progenitor, la violencia escolar, no tener amigos, las drogas y el alcohol, el hambre y la pobreza en el mundo, fracasar en conseguir un empleo, las guerras o el terrorismo, el divorcio de sus padres o la muerte.

    Durante este periodo suele ocurrir que estén demasiado centrados en sí mismos: creen que son la única persona en el mundo que se siente como él, o que solo a él le ocurren las cosas, o que es tan especial que nadie puede comprenderlo (y menos su familia).

    Las emociones exageradas y variables así como cierta inconsistencia en su comportamiento son habituales: Pasan de la tristeza a la alegría o de sentirse los más inteligentes a los más estúpidos con rapidez. Piden ser cuidados como niños y a los cinco minutos quejarse por ser tratados como tal.

    Como hemos comentado anteriormente, también ocurren cambios mentales, que aunque menos evidentes, también pueden ser muy radicales.

    Durante las primeras fases de la adolescencia el avance en las formas de pensar, razonar y aprender es especialmente significativo. A diferencia de los niños son capaces de pensar sobre ideas y asuntos sin necesidad de ver ni tocar, empiezan a razonar los problemas y anticipar las consecuencias, considerar varios puntos de vista, y reflexionar sobre lo que pudiera ser en lugar de lo que es. Una de las consecuencias más relevante de estos cambios mentales es la formación de la identidad: pensar en quienes son y quienes quieren llegar a ser es un asunto que les ocupa tiempo y hace que exploren distintas identidades cambiando de una forma de ser a otra con cierta frecuencia. Esta exploración es necesaria para un buen ajuste psicológico al llegar a la edad adulta.

    Para concluir, os dejamos unas recomendaciones que todo adolescente querría que tuviéramos en cuenta:

    1. Respétame. Yo soy mi propia persona, no sólo tu hijo. Puede que a veces tenga opiniones diferentes de las tuyas. Otras veces tendré ganas, simplemente, de ser tu niño. Respétame de las dos formas.

    2. Sigo queriendo divertirme contigo y sentir que en casa estoy seguro y feliz. Así que sonríe.

    3. Necesito tomar algunas decisiones por mí mismo, y quizás también cometer mis errores. No hagas mi trabajo ni me saques de todos los apuros.

    4. A veces, estaré de mal humor y frustrado. Deja que ocurra (pero no permitas que sea maleducado contigo; eso nunca está bien).

    5. Confía en que haré mi trabajo. Si no, puedes ayudarme a gestionar el tiempo, pero no pienses que no puedo hacerlo si no te he dado motivos para ello. No des por hecho que no puedo ocuparme de mis cosas sólo por mi edad. Cree en mí.

    6. Si no te gustan mis amigos, parece que no confías en mi criterio o que crees que soy un estúpido en mis elecciones. O las dos cosas. Pregúntame qué me gusta de ellos, qué cosas nos gusta hacer juntos o quién es el último amigo que he hecho. Abre más tu mente. Si, aun así, consideras que mis amigos son una mala influencia, te necesito a mi lado mucho más.

    7. A veces me siento completamente abrumado y necesito evadirme un rato. No me quedaré en mi habitación mirando una pantalla durante el resto de mi vida. Quizás sólo el resto de la tarde.

    8. Discutiré contigo a cada paso que me obligues a dar y que vaya en contra de mis intereses: hacer ejercicio, hacer los deberes, escribir una nota de agradecimiento, tocar el piano, pedir perdón a mi hermana, ducharme, ponerme desodorante… tantas y tantas cosas. Aun así, creo que me tienes que obligar a hacerlo. Sé que me sentiré mejor si lo hago. Pero, por favor, no me agobies. Quizás no soy capaz de hacer directamente lo que debería. Necesito que me lo recuerdes, aunque me queje. Tú sigue recordándome las cosas.

    9.Explícame los motivos de tus críticas y castigos. Me da miedo si no entiendo algo que ha hecho que te enfades mucho conmigo. A veces, más que una regañina, lo que necesito es un abrazo o un achuchón.

    10. Me gusta que pienses que soy divertido. O interesante. O genial. De hecho, me preocupa lo que pienses de mí. Por favor, dime algo específico de mí que te guste, porque, a veces, yo no soy capaz de encontrarlo por mí mismo. Seguro que pongo los ojos en blanco, pero tus palabras y tu criterio me importan, y lo tendré en cuenta: lo bueno y lo malo. Lo guardaré como un tesoro.

9- QUE ES EL TDAH
    El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, conocido cómo TDAH, es un trastorno de origen neurobiológico que se caracteriza por tres síntomas clave: déficit de atención, hiperactividad e impulsividad.

    Déficit de atención . Se manifiesta por:

    • Dificultades para concentrarse.
    • Distracción fácil.
    • Pérdida u olvido de objetos, citas.
    • Dificultades para seguir órdenes

    Hiperactividad : Se manifiesta por:

    • Movimiento excesivo o inapropiado.
    • Habla excesiva o poco oportuna.
    • Emisión de ruidos.

    Impulsividad : dificultad para controlar sus conductas, emociones y pensamientos. Se manifiesta por:

    • Desinhibición.
    • Actuar sin pensar.
    • Dificultades para planificar.


    Éstas dificultades deben aparecer antes de los 7 años, mantenerse durante más de 6 meses, presentarse en 2 o más ambientes y repercutir negativamente en la vida diaria de la persona.

    La presencia de uno u otro síntoma dará lugar a los tres subtipos de TDAH: TDAH en el que predomina el déficit de atención, TDAH en el que predomina la impulsividad e hiperactividad y TDAH combinado, en el que todos los síntomas se presentan con intensidad similar.

    El TDAH afecta al 3-7% de la población infantil , hecho que lo sitúa como el trastorno mental más frecuente en la infancia.

    Dos terceras partes de éstos niños seguirán presentando dificultades en el control de la atención, de la impulsividad y de la hiperactividad en la edad adulta, por lo que actualmente es considerado como un trastorno crónico . Con el tratamiento no curamos el trastorno, pero sí enseñamos a la persona a vivir con él.

    Las personas que lo sufren suelen presentar, además, baja autoestima, poca motivación, dificultades en las relaciones sociales, problemas de conducta o bajo rendimiento académico o laboral .

    LAS CAUSAS

    Existen diferentes teorías que explican el origen del trastorno, aunque es la causa biológica la que se considera como principal responsable, entendiendo ésta como un desequilibrio químico en el área cerebral encargada de la atención y del movimiento.

    Actualmente también se ha demostrado que la herencia es, probablemente, la principal tendencia a desarrollar el TDAH.

    Por lo tanto, la causa del TDAH no se debe a errores educativos de padres y maestros .

    Conviene que padres, maestros y la sociedad en general conozcan el TDAH y las repercusiones que puedan surgir si no es tratado a tiempo.

    Las claves del éxito serán una buena información a tiempo y disponer de medios para recibir formación para su manejo.

    CONSEJOS PRACTICOS PARA PADRES

    Busque información y asesoramiento profesional. Ésta debe estar actualizada, ser práctica y realista. Podrá obtenerla a través de otros padres y de profesionales de la psicología, pedagogía y medicina.

    Mantener una actitud positiva . Una vez superadas las primeras reacciones ante el diagnóstico, usted estará dispuesto a conocer en profundidad el problema de su hij@ y tendrá una actitud más confiada y positiva.

    Comprender a su hijo . Los niños con TDAH tienden a aburrirse más fácilmente que los demás; por ello necesitan realizar actividades muy estimulantes. De lo contrario, su impulsividad y altos niveles de energía pueden ocasionarles problemas. Por estas razones, es importante que los padres promuevan actividades para que su hijo haga un buen uso de su tiempo, aprenda habilidades esenciales en la vida, se divierta y mejore su autoestima.

    Mejorar su autoestima . El niño con TDAH tiene muchas dificultades para realizar actividades que requieran un nivel elevado de concentración o trabajo en equipo; por ello, es frecuente que padres, profesores y compañeros le tilden de “pesado” o “maleducado”. Todo esto puede generarle problemas de autoestima y síntomas depresivos. Además, no sólo continuará teniendo dificultades para atender y controlar sus impulsos, sino que llegará a rechazarse a sí mismo, a la escuela, a los compañeros o amigos y/o incluso a la familia, mostrándose desmotivado para superar sus dificultades.

    Formación para el manejo de su conducta . Un niño con TDAH puede ser un torbellino de conductas desordenadas e inapropiadas y a menudo, los métodos que funcionan con otros niñ@s no tienen resultado en él. Ante esta situación, la única manera de lograr que el niñ@ se comporte es poner en práctica una serie de técnicas para modificar su conducta .

    Cómo lograr que su hijo obedezca . Una de las tareas más difíciles para los padres de un niñ@ con TDAH es lograr que éste obedezca. Para ello, es importante que los padres intenten no forzar que sus hij@s sigan sus instrucciones, sino lograr que para ellos sea algo fácil y que quieran hacerlo.

    Esto puede lograrse cumpliendo con las siguientes pautas: Simplifique las reglas de la casa, Ayude al niñ@ a hacer las cosas paso a paso, Asegúrese de que sus instrucciones son comprendidas y Utilice un sistema de puntos .

    Enséñele a ser organizado. A los niños con TDAH les resulta extremadamente difícil realizar correctamente cualquier tipo de actividad. No suelen poner atención a los detalles, se les pierden las cosas y no saben organizar las tareas por prioridades. Esta conducta inatenta e inconstante puede mejorar con la ayuda de los padres, haciendo que el hogar esté lo más estructurado posible. Para ello se pueden poner en práctica una serie de pautas que ayudarán a que su hijo se organice mejor: utilice listas y horarios, establezca rutinas con horarios estables, utilice alarmas para administrar su tiempo e intente que haya un sitio para cada cosa.

    Motive su aprendizaje. La motivación por el aprendizaje suele interrumpirse por la frustración que sienten ante los errores que cometen en su trabajo escolar. Asegúrese de que su hijo sepa lo que se espera de él y alabe sus esfuerzos y logros.

    Fomente sus habilidades sociales. Los niños con TDAH suelen tener problemas para relacionarse con los demás. Sus síntomas hacen que en ocasiones sean rechazados por sus amigos y profesores, y que les resulte difícil integrarse socialmente. Usted puede ayudarlo siguiendo estas pautas:

    Observe a su hijo mientras juega con otros niños, Diseñe un sistema de señales para usar con su hijo en distintas situaciones sociales, Trabaje en un comportamiento o habilidad social a la vez, Involucre a su hij@ en actividades de grupo, siempre considerando sus intereses y habilidades, Implíquelo en una actividad deportiva y recuerde que usted es un ejemplo para su hij@.

10- LAS REDES SOCIALES
      Las redes sociales son sitios web que ofrecen una comunidad virtual para las personas interesadas en un tema específico o que desean “pasar tiempo” juntas.

      Estos sitios son “como clubes virtuales”. Una vez que las personas se hacen miembros y crean su perfil, pueden interactuar y conectarse con familiares y amigos a través de actividades online como charlas, correo electrónico, fotografías, eventos y actualizaciones de estado. Ejemplos de sitios de redes sociales más populares son: Facebook, Tuenti, Twitter, etc.

      Para niñ@s más pequeños, existen sitios que ofrecen controles parentales más estrictos, como Club Penguin.

      Es posible que sus hij@s pasen mucho tiempo en sitios web de mundos virtuales o de redes sociales. Para ellos, estos sitios populares representan un medio magnífico para interactuar con amigos mediante ordenadores y dispositivos móviles, y han cambiado la forma en que sus hij@s se comunican con sus amigos y familiares.

    Los sitios de redes sociales son populares porque permiten que los niñ@s:

    • Se comuniquen con amigos y familiares.
    • Conozcan nuevas personas.
    • Vuelvan a ponerse en contacto con viejos amigos.
    • Compartan mensajes, videos y fotografías.
    • Organicen su vida social.
    • Participen en un grupo o una causa que les interese.
    • Jueguen online con otros miembros.

    Ahora bien, debemos ayudar a nuestros hij@s para que estén seguros en el momento de socializar en Internet.



    LAS REDES SOCIALES PUEDEN SER PELIGROSAS

    Quizá el mayor problema con las redes sociales pueda resumirse con las siglas “TMI” (del inglés too much information) o “demasiada información”.

    Sus hijos deben comprender que si dan a conocer demasiados datos sobre su vida personal, esto podría causar problemas, como vulnerabilidad frente a los acosadores cibernéticos, los pederastas online, la invasión de la privacidad y el robo de identidad.

    Estos problemas no se deben a las redes sociales, ya que han existido desde la llegada del correo electrónico y las charlas a través de Internet. Pero con las redes sociales, el volumen del contenido ha aumentado y se ha vuelto mucho más personal, y cualquier persona puede verlo con facilidad.

    No sólo los niñ@s corren peligro. Incluso los adultos se han visto avergonzados al colocar demasiada información en las páginas de sus perfiles a las que todo el mundo tiene acceso.



    HABLE CON SUS HIJOS Y ESTABLEZCA LÍMITES

    Los niñ@s tienden a querer compartir información con sus amigos y contactos. Un perfil en un sitio web de red social es como una ventana hacia sus vidas. Deben comprender que necesitan proteger su privacidad y su reputación con diligencia.

    Establezca algunos límites y cree algunas reglas para sus hij@s con respecto a su comportamiento en Internet, especialmente en sitios de redes sociales.

    Limite la cantidad de tiempo que autoriza a sus hij@s a estar conectados a Internet.
    Comente lo que es o no es apropiado para compartir online y recuerde a su hijo que no hay nada secreto en el ciberespacio.
    – Aconseje a sus hijos que tengan cuidado con las personas que no conocen y que desean unirse a su red: estos “amigos” podrían ser pederastas o acosadores cibernéticos que quieren hacerles daño.
    Enséñeles los riesgos y peligros que implica el hecho de compartir contraseñas, números de teléfono, direcciones y otros tipos de información personal , incluso con sus mejores amigos.
    Recomiéndeles que no utilicen su nombre completo, ciudad, escuela y edad en ningún texto o imagen, de manera que esta información no pueda usarse para encontrarlos cuando no están conectados.
    – Pídales que le comuniquen si notan algo extraño o inusual como, por ejemplo, mensajes de “amigos” que parecen atípicos o fotografías que sus hijos nunca publicaron.
    – Enseñe a sus hij@s a ser precavidos con los mensajes — en particular promociones u ofertas con vínculos a sitios web— que reciben de otras personas de su red, ya que los mensajes podrían provenir de un estafador que se ha apropiado del perfil de un amigo y está distribuyendo un “phishing”.
    – Explique a sus hijos que no pueden reunirse personalmente con individuos que hayan conocido online.
    – Pida a sus hij@s que confíen en sus instintos si sospechan de alguien: si alguna vez se sienten incómodos o amenazados, anímelos a que se lo comuniquen.
11- ¿QUE SON LOS TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA?
      La expresión Trastorno del Espectro Autista o TEA es el término con el que se conoce a un conjunto de dificultades y alteraciones que afectan al desarrollo infantil.

      El grado de estas dificultades varía mucho de un niño a otro, por lo que se habla de un “espectro”, es decir, de diferentes grados de alteración, existiendo niños y niñas con mayores y menores dificultades en su desarrollo.

      Los Trastornos del Espectro Autista incluyen: el Síndrome de Asperger, el Autismo, el Trastorno Desintegrativo Infantil, el Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado y el Síndrome de Rett.

      Actualmente se consideran los Trastornos del Espectro Autista como «trastornos neuropsiquiátricos que, presentando una amplia variedad de expresiones clínicas, son el resultado de disfunciones multifactoriales del desarrollo del sistema nervioso central».

      En el concepto del Espectro Autista no solo se incluyen a los niños/as con Trastornos Generalizados del Desarrollo descritos por clasificaciones internacionales, CIE-10 y DSM IV; también englobaría a aquellos/as que presentan un conjunto de síntomas autistas situados en un continuo.

    De este modo los Trastornos del Espectro Autista se reflejan en la alteración cualitativa de tres áreas fundamentales del desarrollo de la persona y que se alteran con distinta gravedad y tienen una presentación clínica particular en cada individuo:

    • Alteración del desarrollo de la interacción social recíproca.
    • Alteración de la comunicación verbal y no-verbal.
    • Desarrollo de un repertorio restringido de intereses y comportamientos.

    Estas alteraciones persisten a lo largo de la vida y se presentan con características diferentes según el momento de desarrollo (primera infancia, etapa educativa, adolescencia, adultez); varían también en función de factores como la asociación de otros síndromes, el grado de afectación y el nivel intelectual (el 75 % cursan con retraso mental).

    1- Alteración del desarrollo de la interacción social recíproca.

    Se observan importantes dificultades para la empatía, la relación con iguales y un escaso interés por las personas. La manifestación de esta alteración puede tener distintas presentaciones conductuales, encontrándose patrones que van desde el aislamiento social significativo, otras más pasivas en su interacción social con escaso interés hacia los demás y otras que pueden ser muy activas en establecer interacciones sociales, pero que fracasan, porque lo hacen de forma extraña y unilateral sin tener en cuenta las reacciones de los demás.

    2- Alteración de la comunicación verbal y no-verbal.

    Alteraciones de la mirada, retraso en el desarrollo de las conductas gestuales como el señalar y, muy a menudo, del lenguaje oral así como falta de respuesta a la voz humana. La variabilidad en las manifestaciones en estos déficits van desde la ausencia de lenguaje (mutismo funcional) a la utilización del lenguaje de forma aparentemente adecuada. Sin embargo, todos comparten una grave alteración en el intercambio comunicativo recíproco, en el uso del lenguaje para compartir, en el empleo de peculiaridades lingüísticas (ecolalia, inversión pronominal e invención de palabras) y en la expresión y comprensión de claves emocionales.

    3- Repertorio restringido de intereses y comportamientos.

    Se caracteriza por un interés desmedido por determinadas conductas repetitivas con su propio cuerpo (aleteo de manos, balanceos, carreras sin objeto…) o ciertos objetos, o una preocupación excesiva por mantener las rutinas y resistencia a cambios en el ambiente.



    Su actividad imaginativa se ve alterada, abarcando desde una incapacidad en desarrollar juego funcional y/o simbólico con objetos hasta un uso de estas habilidades repetitivo, obsesivo y poco flexible.

    Estas dificultades pueden asustaros. Tranquilos. Como cualquier otro niño, vuestro hijo disfruta y se divierte. No dudéis de que siente cariño por vosotros y por quienes le rodean. Como todos los niños necesitan aprender normas y conocer los límites. Les ayuda que le muestren diferentes formas de relacionarse y de jugar con juguetes y personas.

    La evidencia científica coincide en establecer que los síntomas de los Trastornos del Espectro Autista son el resultado de alteraciones generalizadas del desarrollo de diversas funciones del sistema nervioso central. La causa o causas, está aún por dilucidar, aunque hay clara coincidencia en que son de naturaleza biológica.

    Está claro que no se trata de una causa biológica única, sino que hay que pensar en una etiología multifactorial.

    Los TEA se pueden y se deben tratar, porque el tratamiento hace que los niños y niñas mejoren en sus dificultades.

    Un diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado son vitales para el desarrollo futuro de vuestro hijo o hija.

    Existen métodos educativos y de apoyo que sirven de ayuda y consiguen resultados muy satisfactoriospara la mayoría de los Trastornos del Espectro Autista.

    Os dejo el siguiente enlace de

  • “el viaje de Maria”
  • Espero que os guste y os ayude a comprender mejor los TEA.

12- ¿QUÉ ES EL BULLYING O ACOSO ESCOLAR?
      El bullying es el maltrato físico y/o psicológico deliberado y continuado que recibe un niño por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objetivo de someterlo y asustarlo, con vistas a obtener algún resultado favorable para los acosadores o simplemente a satisfacer la necesidad de agredir y destruir que éstos suelen presentar. El bullying implica una repetición continuada de las burlas o las agresiones y puede provocar la exclusión social de la víctima.

    Características del Bullying:

    – Suele incluir conductas de diversa naturaleza (burlas, amenazas, agresiones físicas, aislamiento sistemático, etc.).

    - Tiende a originar problemas que se repiten y prolongan durante cierto tiempo.

    - Suele estar provocado por un alumno, apoyado por un grupo, contra una víctima que se encuentra indefensa.

    - Se mantiene debido a la ignorancia o pasividad de las personas que rodean a los agresores y a las víctimas sin intervenir directamente.

    - La víctima desarrolla miedo y rechazo al contexto en el que sufre la violencia; pérdida de confianza en sí mismo y en los demás y disminución del rendimiento escolar.

    - Disminuye la capacidad de comprensión moral y de empatía del agresor, mientras que se produce un refuerzo de un estilo violento de interacción.

    - En las personas que observan la violencia sin hacer nada para evitarla, se produce falta de sensibilidad, apatía e insolidaridad.

    - Se reduce la calidad de vida del entorno en el que se produce: dificultad para lograr objetivos y aumento de los problemas y tensiones.



    Tipos de Bullying

    Podemos hablar de varios tipos de acoso escolar que, a menudo, aparecen de forma simultánea:

    Físico: empujones, patadas, agresiones con objetos, etc. Se da con más frecuencia en primaria que en secundaria.

    - Verbal: insultos y motes, menosprecios en público, resaltar defectos físicos, etc. Es el más habitual.

    - Psicológico: minan la autoestima del individuo y fomentan su sensación de temor.

    - Social: pretende aislar al joven del resto del grupo y compañeros.



    Consejos para las víctimas del Bullying:

    Muchas veces, los padres y profesores de las víctimas son los últimos en enterarse de que está sufriendo el acoso escolar de sus compañeros. La vergüenza o el miedo a las represalias son los principales motivos. Aquí damos consejos para detectar el bullying y saber qué podemos hacer si nos encontramos en esta situación.


    Consejos para padres de niños que sufren Bullying:

    Los padres deben estar atentos a los siguientes aspectos, que pueden ser indicios de que su hijo está siendo víctima del acoso escolar:

      – Cambios en el comportamiento del niño. Cambios de humor.

      - Tristeza, llantos o irritabilidad.

      - Pesadillas, cambios en el sueño y/o apetito.

      - Dolores somáticos, dolores de cabeza, de estómago, vómitos…

      - Pierde o se deterioran de forma frecuente sus pertenencias escolares o personales, como gafas, mochilas, etc.

      - Aparece con golpes, hematomas o rasguños y dice que se ha caído.

      - No quiere salir ni se relaciona con sus compañeros.

      - No acude a excursiones, visitas, etc. del colegio.

      - Quiere ir acompañado a la entrada y la salida.

      - Se niega o protesta a la hora de ir al colegio.



    Consejos para educadores de niños que sufren Bullying

    Los profesores deben estar atentos a:

      – La relación de los alumnos/as en los pasillos y en el patio. Los peores momentos se sufren cuando los profesores no están presentes.

      - Las “pintadas” en las puertas de baños y paredes (qué nombres aparecen habitualmente).

      - La no participación habitual en salidas de grupo.

      - Las risas o abucheos repetidos en clase contra determinados alumnos o alumnas.

      - Las faltas continuadas a clase, ya que pueden indicar que no quieren acudir a clase por miedo.

      - Estar atentos a los alumnos que sean diferentes, por su forma de ser o aspecto físico.

      - Se queja de forma insistente de ser insultado, agredido, burlado

      - Si comenta que le roban sus cosas en el colegio o si cada día explica que pierde su material escolar.

      - Investigar los cambios inexplicables de estados de ánimo: tristeza, aislamiento personal del alumno o alumna, aparición de comportamientos no habituales, cambios en su actitud, poco comunicativo, lágrimas o depresión sin motivo aparente…

      - Escasas o nulas relaciones con los compañeros y compañeras.

      - Evidencias físicas de violencia y de difícil explicación: moratones, cortaduras o rasguños cuyo origen el niño no alcanza a explica, ropa rasgada o estropeada, objetos dañados o que no aparecen…

      - Quejas somáticas constantes del alumno: dolores de cabeza, de estómago o de otro tipo cuya causa no está clara.

      - Accesos de rabia extraños.

      - Variaciones del rendimiento escolar, con pérdida de concentración y aumento del fracaso.

      - Quejas de los padres, que dicen que no quiere ir al colegio.



    Consejos para chicos/chicas testigos del Bullying

    Si estás siendo testigo de las agresiones de algunos compañeros hacia otro, debes tener en cuenta los siguientes consejos:

    - Si alguno de los presente dice algo como “¡Basta ya!”, en la mitad de los casos, las acciones violentas cesan. Es difícil de hacer, pero estar ahí y no hacer nada es igual que aprobar la agresividad.

    - Si sientes que no puedes decir nada, vete del sitio y díselo al adulto más cercano. Haz que vaya a ayudar.

    - Si ves que alguien sufre una y otra vez agresiones, puedes hacer algo para terminar esa situación.

    - Si el colegio tiene algún tipo de programa para informar de agresiones, como un teléfono o un buzón, utilízalo. Puedes hacerlo de forma anónima.

    - Intenta conseguir que la víctima se lo cuente a sus padres o a los profesores. Ofrécete a ir con él o ella si crees que eso puede ayudarle.

    - Si el acosado no quiere hablar con nadie, ofrécete para hablar con alguien en su nombre.

    - Involucra a tanta gente como puedas, incluso a otros amigos y compañeros de clase.

    - No uses la violencia contra los agresores ni trates de vengarte por tu cuenta.



    Consejos para las víctimas del Bullying

    Si estás siendo víctima de agresiones (físicas o verbales) por parte de alguno o algunos de tus compañeros, aquí tienes algunos consejos sobre lo que puedes hacer para acabar con esa situación:

    - Ignora al agresor, haz como si no lo oyeras. Ni siquiera le mires.

    - No llores, ni te enfades, ni muestres que te afecta. Eso es lo que el agresor pretende, así que no le des esa satisfacción. Más tarde podrás hablar o escribir sobre tus reacciones y lo que sentiste en ese momento.

    - Responde al agresor con tranquilidad y firmeza. Di por ejemplo: “No, eso es sólo lo que tú piensas”.

    - Si puedes, intenta ironizar o tratar con humor lo que te diga. Por ejemplo, si te dice “¡qué camisa más fea!”, puedes responder “gracias, me alegro de que te hayas dado cuenta”.

    - Aléjate o corre si es necesario, si crees que puede haber peligro. Aléjate de la situación. Vete a un sitio donde haya un adulto.

    - Si eres una víctima constante de los agresores, lo más importante que tienes que hacer es hablar con un adulto. Comienza con tus padres. Eso no es acusar, es pedir ayuda a las personas que te quieren cuando la necesitas. Intenta que tus padres hablen con alguien del colegio, pero no con los padres de los agresores.

    - Si sientes que no se lo puedes contar a tus padres o que ellos no pueden ayudarte, habla con otro adulto en quien confíes, como un profesor o el director del colegio. Si no quieres hablar de ello con nadie a solas, pídele a un amigo o hermano que te acompañe. Te ayudará llevar a alguien que te haya visto cuando te agreden.

    - Deja claro al adulto que la situación te afecta profundamente, sobre todo si eres víctima de agresiones verbales, ya que a veces los adultos no las consideran importantes y, sin embargo, son las que más daño pueden hacer.

    - Si sientes que no puedes decir nada a nadie, trata de escribir una carta explicando lo que te pasa. Dásela a un adulto en quien confíes y guarda una copia para ti.

    Y RECUERDA:

    – Tú no tienes la culpa de ser agredido.

    - No tienes que hacer frente a esta situación tú solo.

    - Recuerda que es el agresor quien tiene un problema, no tú.

    - Trata a los demás como quieres que te traten a ti. Ayuda al que lo necesite y así, cuando tú necesites ayuda, te ayudarán.